E. Lockhart
Salamandra | 9788416555000 | 288 páginas | 14,50€
Bookdepository (en inglés): 7,48€ | Amazon (en español): 13,77 €
Libro autoconclusivo
Una isla privada. Una ilustre y conocida
familia de Nueva Inglaterra. Un grupo de cuatro amigos —los Mentirosos— cuya
amistad se vuelve destructiva. Una rebelión. Un accidente. Un secreto. Mentiras
y más mentiras. Amor verdadero. Y, por fin, la verdad.
Ésta es la bellísima y terrible historia de una familia perfecta que se
sostiene sobre pilares de peligrosa fragilidad. A lo largo del relato se van
desvelando las piezas de un rompecabezas que formarán un mosaico de personajes
fascinante, donde los prejuicios y el egoísmo son los peores enemigos de la
armonía y la felicidad.
OPINIÓN
Llevaba mucho tiempo posponiendo
esta reseña, pero ya que ayer publiqué en el canal el resumen de lecturas de
septiembre (podéis verlo AQUÍ), no tiene mucho sentido que me demore más en escribir mi opinión con
respecto a este libro.
Tengo que reconocer que tras
leerlo, me quedé bastante patidifusa. ¿Cómo puntuar y hablar de un libro sobre
el que no estás segura de lo que opinas? Tengo que reconocer que hay cosas que
me han gustado y cosas que no, y por estar en ese equilibrio del 50-50, he decidido
darle una nota de aprobado, aunque no muy destacada.
En primer lugar, me gustó y
emocionó el final. Seré una criatura inocente e incauta, pero no sé por qué no
me esperaba que pasara lo que sucede en el desenlace de la historia.
Tranquilos, no habrá spoilers en esta reseña. Es cierto que en algún momento
empecé a mosquearme, porque había cosas que no cuadraban y hechos raros que me
tenían totalmente descolocada. Pero el final fue ciertamente impactante. Y sí,
lloré y me emocioné, y como soy una blandita, no puedo evitar sentir que fue
una de las mejores cosas de esta novela. Todo esto, unido al halo de misterio e
inquietud que predomina en todo momento, fueron los causantes de que ese 50%
reflejara el hecho de que disfruté de la novela.
Creo que la autora juega muy, muy
bien con el lenguaje en esta obra. Me han gustado las metáforas y expresiones
en sentido figurado que utiliza, describiendo las cosas y personas con olores y
sensaciones. Me ha parecido un recurso inteligente y destacable, una forma de salirse
de las descripciones tradicionales y dar su toque personal. Y por supuesto
resultan ser una contribución importante a esa atmósfera misteriosa de la que
hablaba antes. No obstante, la narración confunde, llega un punto en el que no
sabes ni dónde te has metido ni por qué, y al final te das cuenta de que
resultan palabras vacías que te han llevado en todo momento sin decirte nada.
Sin darte más información que los pensamientos desordenados de la protagonista,
unidos a su confusión y malestar en todo momento. Y hablando de confusiones, a
mí me han faltado respuestas. ¿Por qué se llaman Mentirosos? Ésa es mi pregunta
principal. Supongo que en su misticismo, la autora ha querido dar pistas y
dejar al lector intuir la respuesta a lo largo de la novela. Pero a veces el
lector también necesita que le expreses con cierta claridad determinadas ideas,
que no tenemos el poder de estar dentro de tu mente, querida Emily.
Por último, me ha gustado que el
libro además planteara temas más actuales, como el racismo, la presuntuosidad
de las familias acomodadas, el materialismo o la manipulación, pero no he
sentido que la autora profundizara mucho en ellos. Son simplemente elementos
que están ahí y el lector es capaz de extraer, y aunque se intenta hacer una
crítica a través de sus personajes, resulta poco convincente. Me hubiese
gustado que se hubiese ahondado más en estos temas o tratado de una forma más
reflexiva, clara y directa.
En definitiva, Éramos mentirosos es un libro que me ha
dejado una sensación muy extraña. Con sentimientos encontrados, me encuentro en
el borde del precipicio entre dos opiniones: el gusto y el rechazo. Me han
gustado su ambientación misteriosa, el juego del lenguaje y el final, que me ha
resultado sumamente emotivo y prácticamente inesperado. Pero por otro lado he
visto una novela carente de profundidad, algo vacía y llana en el tratamiento
de temas importantes y que no termina de resolver todas las cuestiones
planteadas.
Colaboración con Salamandra.