Javier Ruescas y Manu Carbajo
Edebé | 9788468316291 | 320 páginas | 13,50€
Saga Electro:
1. Electro | 2. Aura | 3. Némesis
A sus diecisiete años, Ray
sueña con marcharse a la universidad y salir de Origen, el pueblo en el que ha
crecido. Pero una mañana, al despertar, descubre que el mundo que conocía ha
dejado de existir. No queda nadie: ni sus padres, ni sus amigos, ni sus vecinos,
y en esta nueva realidad los humanos ya no son las criaturas más poderosas del
planeta. ¿Qué ha sucedido? ¿Dónde está todo el mundo? ¿Por qué parece que han
pasado años desde la última vez que se fue a dormir?
Para
sobrevivir, Ray deberá confiar en Eden, una joven fugitiva curtida en la
batalla cuyo corazón depende de energía externa para seguir latiendo. Guiados
por un misterioso diario, emprenderán juntos un viaje lleno de peligros en
busca de respuestas sin saber que algunos secretos es mejor que permanezcan
enterrados para siempre…
Cuando la editorial me propuso
leer este libro, lo cierto es que no pude negarme. La premisa distópica y de
ciencia ficción sobre la que se asienta este libro, fue razón suficiente para
que me llamara la atención desde el principio. Ha sido una lectura buena y
entretenida, que si bien no ha sabido estar a la altura en ciertos momentos, no
puedo negar que me ha dejado con ganas de saber más de sus personajes, a qué se
tendrán que enfrentar en el futuro, y qué intrigas y conflictos científicos
esperan a partir de ahora.
OPINIÓN
La historia comienza cuando Ray
se despierta y se da cuenta de que todo ha cambiado: parece que han pasado
décadas desde que se fue a dormir, pero no recuerda absolutamente nada. El
descubrimiento fortuito de un diario, que narra la vida de un joven en una
época que para Ray todavía está diluida en el futuro, le hace partícipe de la
cruda realidad: la humanidad ha cambiado irremediablemente. Decide entonces
buscar a familiares o conocidos, y por el camino se encuentra con Eden, una
joven decidida y reflejo de esta decadencia del ser humano. Juntos tendrán que
enfrentarse no sólo a la soledad y la necesidad de supervivencia, sino también
a los errores cometidos por sus antepasados y unas cuantas cuestiones éticas.
Lo que más me ha gustado, sin
duda, ha sido el arranque de la novela. Es magnífico, todo incógnitas, intrigas
y tantas ganas de seguir leyendo, que al principio estás un poco sin
aliento. Una vez que estás dentro de la novela, ésta ralentiza el ritmo y se
mantiene hasta el final, que vuelve a despuntar. No me ha parecido un libro
introductorio, aunque es cierto que deja ciertas cuestiones planteadas para su
continuación, pero tiene su propia trama, que se va desvelando poco a poco y
desemboca en un final impactante y algo inesperado. No obstante, sí que hay
cosas que, sin que me resultaran del todo predecibles, me olía ya o sabía que
no “encajaban” correctamente, hasta que el final me aclaró toda incertidumbre.
Tampoco hay giros inesperados o llamativos, quitando los detalles del principio
y alguno del final que, como he comentado, lograron sorprenderme.
En cuanto a la narración, ha tenido
sus cosas buenas y malas. El libro está dividido por dos voces: la un narrador
omnisciente, en el presente, y el autor del diario, en el pasado y en primera
persona. Entre las dos, me quedo sin duda con la del diario, más que nada
porque, sin destacar demasiado, tiene más profundidad y desarrollo del
personaje, cuya identidad se desconoce. Además, resultó agradable conocer cómo
se enfrenta interiormente conflictos de todo tipo, y cómo estos van forjando la
persona que es. La narración del presente en cambio, me ha resultado bastante
vacía, simple y carente de sentimientos. Disfruto de los libros de personajes,
en los que éstos aparecen bien desarrollados. Me podrán gustar más o menos, me
caerán mejor o peor, pero necesito y disfruto leyendo qué piensan, qué sienten
o por qué actúan como lo hacen. Esto me hace conectar con ellos de alguna
forma, y en mi opinión, enriquecen notablemente el proceso de lectura. En
cambio en este libro no he encontrado nada de eso, más que un narrador que se
encarga de explicar los hechos, sin meterse demasiado en la piel o mente de sus
personajes, algo a lo que ha contribuido sin duda el aire “peliculero” de la
narración. Y aunque el libro me ha resultado entretenido, he echado en falta
personajes con los que sentir empatía o cariño, algo que no me han inspirado ni
Ray ni Eden, y que me resultan más muñecos de madera llevados con hilos que
personas de verdad. A esto se le suma la falta de descripciones más elaboradas, cosa que he echado sumamente en falta, y que a mi parecer, aportan muchísimo a una novela.
En definitiva, sin ser sumamente
original o tener una narración destacada, Electro es un libro que me ha gustado
por lo entretenido que es, el comienzo tan atrayente que tiene y las cuestiones
científicas y éticas que en él se plantean.
Colaboración con Edebé.