•Título original: Scarlet
•Autora: Marissa Meyer
•Editorial: Montena (RHM)
•Número de páginas: 478
•Precio: 16,95 €
•Saga: Crónicas lunares (2/4)
¡Aviso! Puede contener spoilers del primer libro.
Hace dos semanas la abuela de Scarlet desapareció sin dejar
rastro. Ella sospecha que la han secuestrado, así que cuando la policía
renuncia repentinamente a seguir con la investigación, toma la decisión de
continuar la búsqueda por su cuenta, aunque esto implique introducirse en los
bajos fondos de su ciudad... Allí tropieza con Wolf, un feroz luchador
callejero que quiere ponerle las cosas difíciles. Pero Scarlet no es el tipo de
chica que se amedrenta ante un matón, por muy atractivo que sea, así que, cuando
se da cuenta de que él puede ser la única conexión con los secuestradores de su
abuela, no dudará en pedirle ayuda. Juntos deberán sumergirse en el oscuro y
peligroso mundo de la mafia. Y descubrirán que su historia está
irrevocablemente unida a la de una cyborg, llamada Cinder, que se encuentra en
busca y captura en todo el planeta.
Hace apenas un mes que leí
la primera parte de esta saga que en mi opinión, entraba pisando fuerte y casi
no podía esperar a que llegara su segunda parte. Después de haber tardado
varios días en leerlo (por falta de tiempo) puedo afirmar que Crónicas Lunares
es ya una de mis sagas favoritas.
La historia comienza justo
donde acabó la primera, lo que es un alivio después del final tan “me quedo con
la boca abierta” que tuvo Cinder. En esta ocasión, sin embargo, acompañamos a
Scarlet Benoit, una joven de dieciocho años cuya abuela, la propietaria de la
mejor granja de Rieux (un pueblecito al sur de Francia) ha desaparecido.
Scarlet sospecha que la desaparición no es voluntaria y está dispuesta a casi
cualquier cosa con tal de conocer el paradero de su abuela. El mismo día que
recibe un aviso donde se la notifica que la policía abandona la búsqueda de
Michelle Benoit, conoce a Lobo, un luchador que afirma tener pistas sobre su
abuela. Scarlet no dudará en confiar en el desconocido y dejar que éste la guíe
hasta París, aunque no sabe que su destino está ligado al de la joven ciborg de
la que hablan todas las emisoras de telerred.
Marissa Meyer lo ha vuelto
a hacer: me he quedado completamente atrapada por este libro. La historia no
sólo encaja y enlaza con lo que ya habíamos vivido, sufrido y descubierto en
Cinder, sino que crea otra nueva teniendo como protagonista a Scarlet, nuestra
Caperucita Roja del futuro. Scarlet Benoit no se deja amedrentar por nada y se
aferra a cualquier atisbo de esperanza para encontrar a su abuela. Es una
persona trabajadora, humilde e ingenua, que no duda en confiar en un
desconocido, aunque se cuestione las consecuencias. De Lobo no quiero hablar,
porque al principio es todo misterio e incógnitas que se desvelan hacia el
final de la novela. Vuelve a aparecer Cinder, que sigue siendo igual de sarcástica
y decidida como siempre, pero esta vez cuenta con un nuevo ingrediente, y es
que tiene que aprender a controlar sus dones y no perder el control. Muchas
veces se siente culpable o inquieta, aunque no dude ni un momento en utilizar
su peculiar habilidad, y eso la hace vulnerable al mismo tiempo que ayuda a que
nuestra protagonista madure y tenga que recordarse cuáles son sus principios
continuamente. Y por último tenemos a Thorne, un peculiar compañero de
aventuras que Cinder se ve obligada a llevar consigo y que, a pesar de tener un
papel más bien secundario, le da ese toque de humor al asunto que no sólo le
queda como un guante a la novela, sino que permite quitar hierro en
determinadas escenas y que me sacó más de una sonrisa en la lectura. Es genial,
en serio, y ojalá sepamos más sobre él en los próximos libros, porque su pasado
y su procedencia quedan un poco al aire.
Como en el primer libro,
vuelven los paralelismos con el cuento de Caperucita Roja. Como os he comentado
antes, Scarlet es igual de ingenua que la niña de la cestita que iba a visitar
a su abuela. Sólo que esta vez el lobo aparece disfrazado de persona. La autora
sabe camuflarlos, no obstante, de un modo que hasta que no decides apartar la
vista del libro y pararte a pensar en ello, no te das cuenta de que nuestros
protagonistas están caminando por un bosque misterioso como ocurría en el
cuento, por ejemplo.
Las descripciones y la
ambientación son simplemente exquisitas. La autora nos explica y detalla en
todo momento dónde nos encontramos, y nos vuelve a aclarar la situación entre
la Tierra y Luna. También hace pequeños resúmenes acerca de lo que sucedió en
Cinder, por si a alguien se le olvidó algo, y aunque lo leí hace poco y por
tanto no lo tenía tan agazapado en mi memoria, lo he agradecido mucho. Además, me parece muy original que cada una de las historias se desarrolle en un continente de un planeta Tierra que, aunque sea todo ciencia ficción, mantiene su esencia. Supongo que en las próximas partes de la saga, la autora nos llevará a África o la República Americana. Otra cosa que apenas le presté atención y que en esta novela he observado más detenidamente, han sido los prejuicios sociales que refleja. Si bien hoy día, por desgracia, nos tenemos que enfrentar continuamente a situaciones discriminatorias por razones culturales, geográficas o tendencias sexuales, en el mundo que nos presenta Meyer vivimos todo eso pero entre habitantes de la Tierra y Luna, y entre ciborgs y humanos. Es una lástima que ni siquiera en literatura podamos imaginar que la sociedad madure y evolucione en cuestiones como ésta.
Por otro lado… la acción.
Es magnífico cómo no puedes saltarte ni una mísera línea de cada página porque
todo, absolutamente todo, está plagado de acción, aventuras y movimiento. En
ningún momento se hace una lectura pesada o aburrida, sino al contrario, más de
una vez me he encontrado incapaz de despegar las manos y los ojos del libro. No
es nada predecible y poco a poco se nos van desvelando los misterios, las
piezas van encajando y uniendo de una forma mágica. Las historias de Scarlet y
Cinder se entrelazan, pasan a formar parte de un mismo cauce bien meditado y
definido. Nuestras protagonistas tienen un destino común, que estoy deseando
conocer en la tercera parte de esta saga.
En definitiva, Scarlet
continúa en la línea de Cinder, con unos personajes fuertes y perfilados, una
historia llena de acción, misterios y aventuras, que harán disfrutar al lector
de principio a fin sin poder despegar los ojos de la lectura. Porque aunque
Caperucita siga siendo ingenua, ya no lleva un cestita y estará dispuesta a
arriesgar su vida con tal de salvar la de su querida abuela.

