Rain Reign | Ann M. Martin
Ediciones B | 9788416075744 | 224 páginas | 14,00€
Libro autoconclusivo
Rose
Howard está obsesionada con los homónimos. Le fascina que su nombre tenga un
homónimo –en realidad, un homófono- y, a propósito, le da a su perra un nombre
con dos homónimos: Rain (Rein, Reign). Esto, según las reglas de Rose sobre los
homónimos, es muy especial. No todo el mundo entiende las obsesiones de Rose,
ni sus reglas, ni muchas de las otras cosas que la hacen diferente. No lo
entienden ni sus maestros, ni los otros niños, ni su padre que la ha criado él
solo.
Cuando
una tormenta azota su pueblo, los ríos se desbordan inundando los caminos y
Rain se pierde, el padre de Rose sabe que no debería haber permitido que la
perra saliera. Ahora Rose tiene que encontrarla, aunque ello implique dejar de
lado su rutina y los lugares seguros a los que pueda volver.
OPINIÓN
Cuando me enfrenté a esta novela, tengo que reconocer que no sabía nada de ella. Me llegó por sorpresa de parte de la editorial y me puse a leerlo enseguida. Para todos los que os gusten las historias middle-grade, o si queréis leer algo un poco para desconectar sin entrar en historias muy complejas, os lo recomiendo mucho. ¡Pero vayamos poco a poco!
La
novela habla de Rose, una niña de unos diez años que vive con su padre. Es una
niña con síndrome de Asperger, y por ello manifiesta una serie de
peculiaridades lo suficientemente llamativas como para que sus compañeros no se
sientan del todo cómodos con ella. Está completamente obsesionada con los homónimos,
que busca continuamente en cada conversación que tiene. Pero todo se pone patas
arriba en su vida cuando se encuentra con una perrita, a la que decide llamar
Rain, porque la encuentra un día de lluvia y por supuesto porque su nombre
tiene homónimos. Rain resulta ser la mejor terapia para la niña y que le ayuda
a tratar y relacionarse con el resto de compañeros.
Realmente
no es una historia que destaque por la acción o la trama, pero el desarrollo de
la misma resulta crucial y plantea muy bien una serie de conflictos que ayudan
a conocer a los personajes, empatizar con ellos e incluso emocionarse en más de
una ocasión. Está narrada desde la perspectiva de Rose, por lo que la inocencia
es el ingrediente principal que caracteriza la novela. Resulta enternecedor saber
cómo funciona su mente y a la vez cómo de distinta resulta ser a veces del
resto de compañeros de su edad, con los que choca a menudo. Pero al mismo
tiempo es una niña normal, que quiere jugar, pasárselo bien y que quiere a su
perrita como a su vida. También me resultó muy llamativa la relación con su
padre, y cómo esto resulta crucial para el determinar el comportamiento de
Rose.
La
relación padre e hija se ha ido deteriorando desde que su madre los abandonara.
Rose no es capaz de entender por qué su padre se comporta de una forma tan
distante, y a veces incluso hiriente. Ella es como es, lo que pone a su padre
en determinadas tesituras en las que no sabe desenvolverse. Él no la entiende y pierde la paciencia muy a menudo. Al contrario que su
tío Weldon, quien siempre sabe cómo relacionarse con ella, qué palabras usar para animar a
la niña y tratarla con paciencia, cariño y respeto. Estas dos conexiones tan
distintas generan en la novela muchas situaciones tirantes, que Rose no termina
de entender del todo pero que a través de sus palabras llenas de inocencia, el
lector puede llegar a conocer realmente bien. A través por tanto de Rose, se
pone de manifiesto la falta de información y preocupación por su síndrome de
Asperger. Cómo muchos niños presentan comportamientos típicos sin ser
reconocidos, y por tanto, sin llegar a recibir la atención que necesitan. No ya
sólo en el ámbito familiar, sino también en la escuela y con el resto de la
sociedad.
Lo
mejor de todo ha sido sin duda Rose, no porque sea un personaje especial a su
manera, sino porque su dulzura, el cariño y el amor que tiene a todos los que
la rodean es realmente contagioso. Aún sin saber manifestarlo correctamente, en todo momento es palpable esa admiración tan real que siente por su tío, su perrita Rain
e incluso por su padre. Es ese amor el que guía muchas de las decisiones de
Rose, que sin saber a ciencia cierta qué está sucediendo a su alrededor, busca
hacer siempre lo correcto.
En
resumen, Una niña llamada Rose me ha parecido una historia tierna, bonita e
inocente. En la que el narrador, la propia Rose, consigue emocionar al lector
al tiempo que le va enseñando su mundo, su mente y sus sentimientos poco a
poco. A veces incluso sin alusiones directas, que el mismo lector va
desentrañando y conociendo conforme avanza la lectura. La narración se adapta
perfectamente al lenguaje y vocabulario de una niña de diez años, que sin
conocer bien lo que sucede, es capaz de transmitir muchos mensajes. Está llena
de valores y momentos tiernos y emotivos que sin duda, no dejarán indiferente a
nadie.
*Gracias a Ediciones B por la sorpresa.





